La historia del pasado es algo ruda, existen hermosos edificios coloniales, sobre, sí... centros de adoración de los pobladores de esta región.
Buscando un poco de mi historia, he visto la segregación que se vivió en los siglos pasados con los P'HUREPECHAS.
De todas las bellezas que existen en este estado, destacan las elaboradas por ellos, sus tallas en madera son exquisitas.
La comida, me remonto a esa infancia que a veces parece un sueño.
Corundas, Toqueras, Uchepos... nieves de pasta, pan de sal, batidas.
Oleadas de recuerdos, llegan a cada paso por estas calles que suben y bajan, donde se pueden observar todavía mujeres adultas con sus trajes típicos.
Pero, ellas no aceptan a la gente híbrida, si eres P'hure debes de serlo de nacimiento.
¿ Por qué no tuve ese idioma materno tan sonoro a mis oídos?
Frente a este lugar donde me han tomado esta fotografía esta la casa de los siete patios, estando descansando un rato en la sombra. Escuche a un guía comentarles a una pareja joven sobre la guerra de los pasteles con Francia, fue un verdadero martirio para mi el tratar de no abrir la boca y preguntar la relación de ese evento,con el lugar donde estábamos, después los cristeros. Al final, el hombre señalo el color de piel y ojos de los habitantes de esa zona, he hizo mucho hincapié en que los rubios y de ojos claros son desentiendes de los franceses de esa época.
¿ Qué los españoles que llegaron no son de piel blanca y de ojos claros, hasta de cabello castaño claro o rubio?
Ahora entiendo porque no me busca la gente de mi estado.